Nuevo reclamo de justicia

El viernes 28,unas 400 personas participaron de la movilización que partió de Av. Vergara y Jauretche y concluyó frente al Comando de Patrullas de Hurlingham…



El viernes 28,unas 400 personas participaron de la movilización que partió de Av. Vergara y Jauretche y concluyó frente al Comando de Patrullas de Hurlingham, donde se reclamó justicia y un castigo ejemplar para los responsables del asesinato de Rodrigo Corzo, el joven de Villa Tesei muerto hace un año por personal de esa dependencia.
En esta tercer marcha que se realizó por el esclarecimiento del crimen, las principales consignas lanzadas por padres y amigos de la víctima fueron ‘Basta de gatillo fácil’ y ‘Castigo a los asesinos de Rodrigo’. En la columna también estuvieron presentes familiares de otras víctimas del gatillo fácil de la zona oeste (como Emanuel Mollo Guerra, de Villa Bosch; José Con-treras, y Fabián Arata, de Ituzaingó, entre otros), organizaciones sociales, vecinos y miembros de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), que tiene en sus manos los trámites judiciales del caso ante el Juzgado en lo Criminal N° 5 de Morón.
Luego de permanecer media hora frente al Comando de Patrullas y tras los reclamos realizados y los insultos a los agentes que custodiaban el lugar tras las vallas colocadas para la ocasión, los manifestantes se dirigieron al bar de la estación de servicio ubicada a pocos metros, donde se encontraba uno de los jefes del Comando, a quien también se le hicieron los mismo reclamos.
Narciso Corzo, padre de la víctima, comentó a El Diario: «Esperamos que la Justicia actúe, porque queremos volver a creer en en ella, ya que el caso de Rodrigo es un caso muy transparente con el que ellos pueden lograr que la población vuelva a creerles».
Por lo pronto, el oficial Cristian Solana, sindicado como responsable de haber efectuado el disparo que mató a Rodrigo, está detenido y en disponibilidad. Sin embargo, «hace 11 meses que sigue cobrando el sueldo que se paga con nuestros impuestos -dijo Corzo-, y tiene el privilegio de estar en un pabellón especial».
El padre denunció «un encubrimiento por parte de la policía, con el oficial López a la cabeza y el oficial principal Barreiro, de Villa Ariza».
«Esperemos que alguien no siga haciendo oídos sordos», agregó el señor Corzo, luego de haber tenido dos entrevistas con el presidente Néstor Kirchner, quien «nos hizo las promesas que nos hacen todos».
Rodrigo Corzo tenía 27 años cuando en la madrugada del 27 de junio de 2003, en camino a la casa de su novia, en Ituzaingó, su automóvil fue interceptado por un móvil policial del Comando de Patrullas de Hurlingham, en la intersección de Autopista del Oeste y Santa Rosa. En el patrullero, estaban el sargento Ariel Núñez -quien lo conducía y luego alegó sufrir de «vértigo»- y el oficial Cristian Solana en circunstancias que faltan esclarecer. Solana efectuó dos disparos uno de los cuales ingresó por el baúl del Renault 19 manejado por Rodrigo, le atravesó el tórax y le perforó el corazón.
La primera versión policial habló de un enfrentamiento, la existencia de un cómplice y un arma 9 milímetros en el auto de Rodrigo; pero los peritajes posteriores determinaron que es mentira.
Rodrigo era técnico mecánico, trabajaba en una fábrica de la zona y se preparaba para ingresar a la Universidad Tecnológica Nacional. También formaba parte de la murga Chinaka Murguera, muy popular en Ituzaingó.

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