Juicio al Gatillo Fácil

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DIA TRES

15.02.07

Terminaron los testimonios, confirmando cómo ocurrieron los hechos.

En la tercera jornada del debate, varios testigos aportaron pequeños pero importantes detalles para terminar de comprender qué ocurrió en la madrugada del 28 de junio de 2003.
El playero de la estación YPF de colectora y Santa Rosa explicó que había un patrullero de la comisaría séptima en el minimercado, que se fueron al recibir un alerta radial. Es obvio que si Núñez y Solana realmente hubieran querido detener el auto de Rodrigo para identificarlo, bastaba con pedirles que lo interceptaran desde el lado contrario del puente. Sin embargo, sólo fueron alertados después que Solana disparó.
No mucho aportó el otro empleado de la verdulería en la que el testigo Da Silva, según dijo, “no se le niega una frutita a nadie”, sobre todo si viene en patrullero.
Finalmente, varios comerciantes de la zona donde quedó parado el Renault 19 de la familia Corzo confirmaron que en el lapso transcurrido hasta que llegaron los móviles de Villa Ariza y Hurlingham, los dos policías Solana y Núñez abrieron las puertas del auto, tanto las de adelante como las de atrás, dando así oportunidad a la manipulación de evidencia, y en especial al plantado del “perro” y de la documentación robada en la riñonera de Rodrigo.
El viernes a las 9:00 se escucharán los alegatos de las partes, en primer lugar los abogados de CORREPI que representan a la familia Corzo; luego el fiscal Patricio Pagani, y finalmente el Dr. Roberto Babington, defensor de Cristian Solana.
Como ya ocurrió el segundo día, una monumental valla semicircular aisló por completo el acceso al edificio del tribunal del resto de la cuadra, para beneplácito del kioskero y otros comerciantes linderos cuyos clientes no pueden entrar a los negocios. Como si una valla de tres metros de alto fuera insuficiente, se incrementa cada día la cantidad de personal policial de grupos especiales que “guardan” el edificio y bloquean los locales adyacentes.
Amontonados entre la valla y la pared de la vereda de enfrente, y ocupando el resto de la cuadra hacia los costados, siguen acompañando las alternativas del juicio los familiares de víctimas de la represión policial organizados en CORREPI, junto a compañeros de la Coordinadora Antirrepresiva Oeste y la Chinaka Murguera, la murga de Rodrigo.
Fue en ese marco de movilización y agite que llegó ayer la noticia del fallecimiento de uno de los compañeros del equipo de familiares, Julio Bárzola, papá de matías, uno de los pibes asesinados en Villa Fiorito por el “Mataguachos” Peloso. Julio había sufrido una embolia durante el primer día del juicio, y estaba internado en el hospital Rivadavia. Hoy jueves lo despediremos en el cementerio de Lomas de Zamora, donde descansará junto a su hijo Matías, y el viernes volveremos a Morón, con Julio en nuestros corazones.


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